que todas las palabras dichas
se hicieran realidad
pero parecían no llegar a ser.
El tiempo pasaba y sólo se dedicaba a esperar
el día en que las cosas cambiaran
y que iban a mejorar
pero el tiempo pasaba, ya nada cambiaba.
Seguía con la sonrisa gigante pensando
en que ella cambiaría esas molestas costumbres,
que los solía alejar con discusiones,
que poco a poco su relación iba derrumbando.
Por más que las amistades creían en esa perfección,
en su interior lloraba el niño enamorado,
pero como buen hombre no lo demostró,
seguía con su corazón cada vez más destrozado.
Ese hombre bueno, lleno de vida y sonrisas,
ese ser bizarro que algunas deseaban,
ese chico que seguía luchando por la vida,
de a poco se estaba apagando.
La amaba de corazón, con cada célula de su ser,
pero ella demostraba cosas tan confusas
que sus sentimientos eran difíciles de creer,
no sabías si era incomprensión o era una ilusa.
Ella no era mala persona,
por eso es que él se había enamorado
por eso es que se desvivía
por eso es que se había desgastado.
Siempre le dijeron que nadie merecía todo de él,
pero esa ilusión fue tan grande que nada parecía importar,
seguía entregando hasta trozos de su piel,
a ella no le interesaba, no sabía ni lo que quería.
Buscaba claridad, amor, comprensión,
ella era aún una niña que no diferenciaba las cosas del amor,
él quería llevar una verdadera duradera relación,
a ella parecían no importarle los temas del corazón.
Él era grave ante sus ojos, un sanguíneo hombre enamorado,
ella no le tomaba el peso a las cosas, ante los ojos de él,
él la quería llevar a un mundo cercano a la perfección,
ella quería vivir la vida, sin una atadura mayor.
Con el dolor de su alma él la dejó partir,
ella aunque irse, no sabía que él rompería el lazo;
el tiempo los miró sin retorno ni venir,
pero de ese amor siempre quedaría un pedazo.
En su vientre algo estaba pasando,
no sabía que era,
luego sería madre
de un hombre que poco quisiera.
Prefirió callar antes que tener a ese hombre a su lado,
quería no tener que volver a encontrarlo,
tampoco iba a tenerlo como recordatorio...
así que prefirió regalarlo.


