Sigo escuchando las voces del recuerdo, no hay nada más hermoso.
Prender el televisor y romper la realidad
que las canciones se fundan con las emociones y te lleven muy lejos.
Ya que no busco amor en alguien, busco enamorarme de los recuerdos
que quizás alguna vez se pudieron convertir en amor
antes de que siquiera los frenara.
Así que proseguimos en este progresivo crecimiento
donde las emociones se funden y los medios emboban tus sentidos,
no se comprende bien si afecta tu vida o no,
es un mero distractor de ayuda descomunal.
Adopto diferentes hábitos para evitar pensar en cavalidades
aún así sigo consintiendo el recuerdo de aquellas cosas que no pudieron ser
y los cuales mi mente se sigue aferrando.
viernes, 27 de noviembre de 2009
jueves, 26 de noviembre de 2009
Es extraño, las cosas pasan, los días... todo en realidad se hace diferente y el pasado se vuelve más ajeno.
Soy tan extremadamente excéntrica, me encanta, mucho y aún así no soy capaz de querer verlo; no porque no quiera, más bien, por el miedo de que no me quiera por lo que soy (de hecho siempre he creído que sólo me quiere porque lo quiero). Por lo mismo cambio una y mil veces de apariencia, mis cabellos siempre lucen diferentes, al igual que mi rostro, y a veces hasta mi ropa. El punto es que no se si todos se han dado cuenta, pero detrás de mi femineidad, se esconde una chica un tanto asexuada (pero sólo por el hecho de tener tantas decepciones amorosas. De hecho, es tan estúpidamente jodido, que hay veces en que me sacaría el busto y no comería en años, sólo porque me fascina ver y sentir más prominentemente mis huesos; en cambio otras, comería hasta reventar, aumentaría mi busto o cosas similares, con el fin de generar un cambio. Pero siempre hay cambios, el punto es que algunos de ellos los he hecho con el fin de llamar la atención y otros cuantos, para pasar desapercibida, que nadie me mire, que no haya hombre en el mundo capaz de fijarse en mí. Pero es porque no quiero seguir perdiendo tiempo en sufrimientos amorosos que no llevan a nada, ya que si por lo menos hubiéramos correspondido el cariño con cierto personaje, o inclusive, si mi historia con el primer ex hubiese funcionado, estaría más que satisfecha. Porque para los que me conocen, saben que ni siquiera soy tan exigente; no pido mucho tiempo, no consumo demasiado, expreso cariño en su justa medida, no soy extremadamente melosa, soy apañadora y por último, soy ingeniosa.
Pero parece que a los hombres no les gusta que las mujeres sean independientes, aman a las que babean por ellos, que mueren por ellos y se derriten si les dicen el piropo menos ingenioso del mundo. Es exasperante, ya que es mismo que tanto buscan termina por desgastar las relaciones. Por otra parte, tampoco me gustan las mujeres (aunque parezco emocionalmente un hombre con ventajas femeninas) porque son complicadas, cahuineras, problemáticas, etc.
Así que mi conclusión final es... soy lo que soy y como soy. Puede que me veas con el cabello largo o corto; puede que sea rubia, colorina, castaña o morena; puede que tenga busto o carezca de éste; puede que me vista divina o como un fulano cualquiera; pero lo que nunca cambia es cómo soy por dentro. Si me quieres, quieres al camaleón por completo.
jueves, 12 de noviembre de 2009
La triste historia del café
Se pierde lentamente cada segundo de tiempo,
porque cree que respirar es más útil
(si pudiera dejarlo de lado
se daría cuenta que desperdició
gran parte de su vida en una opción
que le quitó al gran amor que pudo tener).
Cada día en ese mismo café estaba ella esperando como si nada,
compraba el mismo latte de vainilla de gran tamaño
y se sentaba a mirar por la ventana,
como si esperara a alguien realmente
(por lo menos eso es lo que
en sus ojos reflejaba diariamente).
Cuando lo percibía al entrar sonrojaba levemente,
pero no apartaba su mirada de la ventana,
aunque era muy notorio que su interés
por el paisaje, disminuía.
Así pasaron años,
cuatro para ser más específica,
y la misma simple rutina se repetía a las 9 de la mañana,
no importaba si él entraba o no,
si se ausentaba por días, o semanas.
Pero hay algo para recalcar, por extraño que parezca
su aspecto parecía cambiar,
ya que cada tres meses exactos, su color de cabello,
peinado y largo se veía alterado.
Como sea, él nunca se vio interesado en siquiera ver
los ojos de aquella muchacha de indefinible edad.
No es que no gustara de ella, que la encontrara extraña
o no le llamara la atención; el punto es que él se tomaba
ese posible tiempo de conversación
sólo para respirar.
Sí, no hay que juzgar la acción, ya que en su agitado mundo,
el simple hecho de pensar en que estaba vivo
era lo más relajante que podía hacer,
el único motivo por el cual sentía que valía la pena vivir cada día
(ese momento de llegadas las 9, donde ir
a ese lugar a respirar sin saber de algo,
se volvía su todo).
Creo que la rutina, la desesperanza y la falta de amor propio
son potentes enemigos,
es por esto mismo que un miércoles cualquiera
de un mes común
ella ya no se encontraba allí.
Eso fue algo muy extraño, tanto así que de inmediato él lo notó,
no le tomó mayor importancia puesto que respirar era lo único
que no se podía alterar en su vida
(el resto son personas y las personas cambian según cambia
el entorno).
Lo raro de todo esto es que esta situación se prolongó,
primero semanas, luego meses.
Él ya no concebía que esa adorable joven no volviera
así que por primera vez en cinco años se dignó a preguntar por ella.
Primero al camarero, quien le dio datos irrelevantes;
luego al dueño del local (quien fuera la única persona
con quien la chica mantuviera contacto), él fue más útil,
pero aún así le llevó a múltiples contactos efímeros con más y más
personas, hasta que en un punto determinado su obsesión por saber de ella
había consumido su único momento de escapatoria a la realidad:
respirar.
De este modo, pudo saber donde vivía ella,
tal fuera su sorpresa al enterarse del lugar
que por fin pudo atar cabos sueltos.
Es triste cómo una máquina tan perfecta como el ser humano,
puede dejar pasar pistas tan evidentes sin que siquiera se hiciera
caso omiso a ellas.
Fue así como él recordó cuándo comenzó a acudir al café,
era su primer día de trabajo y ella ya estaba allí.
Volviendo más al pasado
recordó que la había visto en otro lugar,
antes de graduarse en la universidad,
ella se encontraba en su segundo año de estudiante.
Y entre recuerdo y recuerdo,
el rompecabezas se empezó a formar;
hasta que en determinado punto,
recordó un miércoles en particular:
estaba corriendo de prisa, pues con retraso
iba a llegar a rendir su primer examen de aquella
asignatura anual. Por ende debía ser puntual,
pero a la salida de su apartamento chocó con una joven
que le retrasó aun más,
ya que cayó una caja de mudanzas donde se entremezclaron
apuntes de él con los de ella.
Él se enfureció y la insultó,
los ojos de ella de cristalizaron
y él sólo optó a pedir perdón y correr
(no podía perder más tiempo todavía).
Ese mismo día él fue a la casa de la joven
le comentó que era nueva en la ciudad,
que además estaba empezando sus estudios universitarios
y que pretendía un futuro próspero en ese barrio en particular.
Día a día se hicieron amigos,
hasta que entre una visita y otra
ella acudió al departamento de él,
la puerta estaba entreabierta y la música estaba extremadamente fuerte.
Fue por esta razón que ella se asustó y acudió a la pieza de él.
Lo malo de todo es que lo encontró en un proceso
de reconciliación con su novia, este hecho la impactó
porque creyó que él la amaba.
Desde ese entonces nunca más le habló, cambió abruptamente
sus rasgos físicos para no ser reconocida
e intentó disimular que todavía se encontraba habitando
en ese departamento en particular.
Método efectivo que realizó a como de lugar.
Cuando él volvió en sí recordó más.
Ella cada vez que cambiaba sus cabellos
era por una razón en especial,
cada uno de ellos reflejaba a las novias que él había tenido
desde que ellos se conocieron.
Entonces llegó a él el último gran recuerdo que no podía obviar
una única declaración que le dijo
en un momento de ebriedad
(y es que ellos estuvieron juntos, en la intimidad,
en más de una ocasión y con alcohol nada más):
si un día me marcho será un día igual al que te conocí,
un día miércoles de mediados de mes,
para que recuerdes cómo te recuerdo a ti.
Sólo pudo llorar, pero no físicamente, sino de un modo más emocional,
su ser lloraba por dentro porque dejó pasar a quien más le había amado,
y por tantos años además.
Cuando se dispuso volver a su hogar, vio a una multitud
retirando del departamento de ella,
todas sus posesiones, pero no se encontraba entre la gente.
Así que directamente se acercó a una mujer
a preguntar dónde se hallaba, que la amaba, que le perdonara;
y en pleno ataque de ira la mujer contestó:
"¡Fue por usted desgraciado que ella se mato!".
Ya no supo qué hacer, sólo se retiró a su hogar
(sin percatarse que la mujer lo había golpeado)
y se acostó a dormir, teniendo en cuenta que sin haber hecho algo
tan poco había aprovechado y tanto daño había hecho.
porque cree que respirar es más útil
(si pudiera dejarlo de lado
se daría cuenta que desperdició
gran parte de su vida en una opción
que le quitó al gran amor que pudo tener).
Cada día en ese mismo café estaba ella esperando como si nada,
compraba el mismo latte de vainilla de gran tamaño
y se sentaba a mirar por la ventana,
como si esperara a alguien realmente
(por lo menos eso es lo que
en sus ojos reflejaba diariamente).
Cuando lo percibía al entrar sonrojaba levemente,
pero no apartaba su mirada de la ventana,
aunque era muy notorio que su interés
por el paisaje, disminuía.
Así pasaron años,
cuatro para ser más específica,
y la misma simple rutina se repetía a las 9 de la mañana,
no importaba si él entraba o no,
si se ausentaba por días, o semanas.
Pero hay algo para recalcar, por extraño que parezca
su aspecto parecía cambiar,
ya que cada tres meses exactos, su color de cabello,
peinado y largo se veía alterado.
Como sea, él nunca se vio interesado en siquiera ver
los ojos de aquella muchacha de indefinible edad.
No es que no gustara de ella, que la encontrara extraña
o no le llamara la atención; el punto es que él se tomaba
ese posible tiempo de conversación
sólo para respirar.
Sí, no hay que juzgar la acción, ya que en su agitado mundo,
el simple hecho de pensar en que estaba vivo
era lo más relajante que podía hacer,
el único motivo por el cual sentía que valía la pena vivir cada día
(ese momento de llegadas las 9, donde ir
a ese lugar a respirar sin saber de algo,
se volvía su todo).
Creo que la rutina, la desesperanza y la falta de amor propio
son potentes enemigos,
es por esto mismo que un miércoles cualquiera
de un mes común
ella ya no se encontraba allí.
Eso fue algo muy extraño, tanto así que de inmediato él lo notó,
no le tomó mayor importancia puesto que respirar era lo único
que no se podía alterar en su vida
(el resto son personas y las personas cambian según cambia
el entorno).
Lo raro de todo esto es que esta situación se prolongó,
primero semanas, luego meses.
Él ya no concebía que esa adorable joven no volviera
así que por primera vez en cinco años se dignó a preguntar por ella.
Primero al camarero, quien le dio datos irrelevantes;
luego al dueño del local (quien fuera la única persona
con quien la chica mantuviera contacto), él fue más útil,
pero aún así le llevó a múltiples contactos efímeros con más y más
personas, hasta que en un punto determinado su obsesión por saber de ella
había consumido su único momento de escapatoria a la realidad:
respirar.
De este modo, pudo saber donde vivía ella,
tal fuera su sorpresa al enterarse del lugar
que por fin pudo atar cabos sueltos.
Es triste cómo una máquina tan perfecta como el ser humano,
puede dejar pasar pistas tan evidentes sin que siquiera se hiciera
caso omiso a ellas.
Fue así como él recordó cuándo comenzó a acudir al café,
era su primer día de trabajo y ella ya estaba allí.
Volviendo más al pasado
recordó que la había visto en otro lugar,
antes de graduarse en la universidad,
ella se encontraba en su segundo año de estudiante.
Y entre recuerdo y recuerdo,
el rompecabezas se empezó a formar;
hasta que en determinado punto,
recordó un miércoles en particular:
estaba corriendo de prisa, pues con retraso
iba a llegar a rendir su primer examen de aquella
asignatura anual. Por ende debía ser puntual,
pero a la salida de su apartamento chocó con una joven
que le retrasó aun más,
ya que cayó una caja de mudanzas donde se entremezclaron
apuntes de él con los de ella.
Él se enfureció y la insultó,
los ojos de ella de cristalizaron
y él sólo optó a pedir perdón y correr
(no podía perder más tiempo todavía).
Ese mismo día él fue a la casa de la joven
le comentó que era nueva en la ciudad,
que además estaba empezando sus estudios universitarios
y que pretendía un futuro próspero en ese barrio en particular.
Día a día se hicieron amigos,
hasta que entre una visita y otra
ella acudió al departamento de él,
la puerta estaba entreabierta y la música estaba extremadamente fuerte.
Fue por esta razón que ella se asustó y acudió a la pieza de él.
Lo malo de todo es que lo encontró en un proceso
de reconciliación con su novia, este hecho la impactó
porque creyó que él la amaba.
Desde ese entonces nunca más le habló, cambió abruptamente
sus rasgos físicos para no ser reconocida
e intentó disimular que todavía se encontraba habitando
en ese departamento en particular.
Método efectivo que realizó a como de lugar.
Cuando él volvió en sí recordó más.
Ella cada vez que cambiaba sus cabellos
era por una razón en especial,
cada uno de ellos reflejaba a las novias que él había tenido
desde que ellos se conocieron.
Entonces llegó a él el último gran recuerdo que no podía obviar
una única declaración que le dijo
en un momento de ebriedad
(y es que ellos estuvieron juntos, en la intimidad,
en más de una ocasión y con alcohol nada más):
si un día me marcho será un día igual al que te conocí,
un día miércoles de mediados de mes,
para que recuerdes cómo te recuerdo a ti.
Sólo pudo llorar, pero no físicamente, sino de un modo más emocional,
su ser lloraba por dentro porque dejó pasar a quien más le había amado,
y por tantos años además.
Cuando se dispuso volver a su hogar, vio a una multitud
retirando del departamento de ella,
todas sus posesiones, pero no se encontraba entre la gente.
Así que directamente se acercó a una mujer
a preguntar dónde se hallaba, que la amaba, que le perdonara;
y en pleno ataque de ira la mujer contestó:
"¡Fue por usted desgraciado que ella se mato!".
Ya no supo qué hacer, sólo se retiró a su hogar
(sin percatarse que la mujer lo había golpeado)
y se acostó a dormir, teniendo en cuenta que sin haber hecho algo
tan poco había aprovechado y tanto daño había hecho.
Aún quiero creer que no soy parte del problema,
sino una afectada más.
Triste simple alivio que no me lleva a nada,
esa es la verdad.
Aún quiero creer que nunca fue parte de mi vida,
sólo un simple pasar.
Pero me estaría mintiendo,
lo quise y lo quiero, da igual.
Aún quiero creer que no se apoderó de mi destino,
sino que intentó fallidamente.
Lo cierto es que robó lo impropio,
me ha vuelto alguien demente.
Aún quiero creer que saldré adelante por mí,
porque tengo proyecciones, en fin.
Sería una vil mentira, en realidad,
porque sólo quiero ser alguien para que él no me vea mal.
Aún quiero creer que no vivo una mentira,
que soy feliz y dichosa por salir de una relación enfermiza.
La verdad es que se volvió mi adicción.
Lo extraño, lo deseo, lo añoro,
aunque sea mera costumbre, es mi única opción.
Aún quiero creer que sonrío de corazón,
que tengo razones en la vida, que tengo motivación.
Sería muy feliz de lograrlo, pero no puedo.
Porque se llevó mi vida,
porque se ha llevado mi mundo entero.
sino una afectada más.
Triste simple alivio que no me lleva a nada,
esa es la verdad.
Aún quiero creer que nunca fue parte de mi vida,
sólo un simple pasar.
Pero me estaría mintiendo,
lo quise y lo quiero, da igual.
Aún quiero creer que no se apoderó de mi destino,
sino que intentó fallidamente.
Lo cierto es que robó lo impropio,
me ha vuelto alguien demente.
Aún quiero creer que saldré adelante por mí,
porque tengo proyecciones, en fin.
Sería una vil mentira, en realidad,
porque sólo quiero ser alguien para que él no me vea mal.
Aún quiero creer que no vivo una mentira,
que soy feliz y dichosa por salir de una relación enfermiza.
La verdad es que se volvió mi adicción.
Lo extraño, lo deseo, lo añoro,
aunque sea mera costumbre, es mi única opción.
Aún quiero creer que sonrío de corazón,
que tengo razones en la vida, que tengo motivación.
Sería muy feliz de lograrlo, pero no puedo.
Porque se llevó mi vida,
porque se ha llevado mi mundo entero.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Franca
Es extraño escribirte, aún más textearte, no me imagino entonces siquiera hablarte y menos verte. No es por ser exagerada, pero creo que lloraría. Imagínate, dos años van a ser desde que te vi por última vez y como te dije a principio de este año, eres mi amor platónico.
De hecho es tan grande el impacto que causas, que me haces sentir como una niña. Me imagino en vestidos y te veo a ti; sé que estarás cambiado, pero creo que sentiría lo mismo que sentí esa primera vez, esa extraña sensación que nunca más he vuelto a sentir por alguien y que aún no identifico bien qué es.
Porque aunque sé que no podremos llegar a ser algo, para mí eres importante, desde que te conozco te siento como un apoyo (algo un poco extraño en mi)y de modo especial te sigo guardando una gran tajada de mi corazón por si algún día por razones desconocidas el destino nos depara un camino juntos.
Trato diariamente de no ilusionarme con volver a Valparaiso (de a poco lo estoy logrando), y mucho menos con una vida perfecta lejos de este sur que me ha entregado de todo, menos amor.
Quisiera que cuando me vieras nuevamente no te desilucionaras de mí, que vieras que aunque no me veo tan niña, el tiempo por mí ha pasado para bien (así como espero pensar lo mismo de ti).
Aún me rio constantemente pensando en todo lo que vivimos, en todo lo que nos hemos escrito y en que a pesar de que nos conozcamos tan poco, amo esta relación de ser íntimos desconocidos.
Para ti infeliz :)
Ufff, cómo pasa el tiempo
cada día me he puesto más triste
y cada vez me importas menos.
La verdad es que me siento un poco tonta,
ilusa en realidad,
porque aún creo en el amor perfecto
y en que tú me lo podías dar.
Confié ciegamente en que me querías con honestidad,
pero me di cuenta lamentablemente
que en tu ser el cuerpo mandaba.
Y es que como me han dicho,
un beso es la primera señal...
desde un comienzo me demostraste
que no buscabas inocencia.
Tal vez si me pidieras otra oportunidad te la daría
aún sabiendo lo que esperas de mí,
porque la verdad, me encariñé contigo
y con nuestra estúpida rutina.
Me alegro no haberte vuelto a ver,
me alegra que no te mofes en mi cara,
sigo estando triste,
porque siento que algo nos hizo falta.
No creas que acudí a ti por lástima
(aunque de cierto modo es verdad)
al final aún te quiero,
aunque no hiciste prácticamente nada.
Quién lo diría,
ahora ni siquiera puedo pasear tranquila por Valdivia,
te apoderaste de mis recuerdos
(y de mi vida además)
que triste que durara tan poco
y que trascendiera aún menos.
Hoy en noviembre puedo decir
después de 4 años,
que me he vuelto a arrepentir,
me arrepiento de haberte conocido
y de haberte entregado parte de mí,
te llevas parte de mis ilusiones.
Lo buenos es que al fin
no te pudiste llevar,
aquello que tanto quisiste y anhelabas...
cada día me he puesto más triste
y cada vez me importas menos.
La verdad es que me siento un poco tonta,
ilusa en realidad,
porque aún creo en el amor perfecto
y en que tú me lo podías dar.
Confié ciegamente en que me querías con honestidad,
pero me di cuenta lamentablemente
que en tu ser el cuerpo mandaba.
Y es que como me han dicho,
un beso es la primera señal...
desde un comienzo me demostraste
que no buscabas inocencia.
Tal vez si me pidieras otra oportunidad te la daría
aún sabiendo lo que esperas de mí,
porque la verdad, me encariñé contigo
y con nuestra estúpida rutina.
Me alegro no haberte vuelto a ver,
me alegra que no te mofes en mi cara,
sigo estando triste,
porque siento que algo nos hizo falta.
No creas que acudí a ti por lástima
(aunque de cierto modo es verdad)
al final aún te quiero,
aunque no hiciste prácticamente nada.
Quién lo diría,
ahora ni siquiera puedo pasear tranquila por Valdivia,
te apoderaste de mis recuerdos
(y de mi vida además)
que triste que durara tan poco
y que trascendiera aún menos.
Hoy en noviembre puedo decir
después de 4 años,
que me he vuelto a arrepentir,
me arrepiento de haberte conocido
y de haberte entregado parte de mí,
te llevas parte de mis ilusiones.
Lo buenos es que al fin
no te pudiste llevar,
aquello que tanto quisiste y anhelabas...
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