Aunque el tiempo sigue corriendo, hay cosas que todavía no cambian: a aquello que desconocemos, le damos el nombre de algo conocido, no estoy del todo segura si es o no por seguridad, pero de hecho, es lo que nuestro instinto humano nos dicta que hagamos/digamos.
¿Por qué será que uno dice "te necesito"? Que yo sepa, nadie se muere porque otra persona salga de tu vida, ya que nadie es capaz de brindarnos las necesidades fisiológicas necesarias para mantenernos vivos. Pero he aquí un gran punto... ¿qué ocurre con la pirámide de Maslow? Hay que ser muy inteligente para darse cuenta que las necesidades humanas contemplan más allá de lo biológico. En verdad es sumamente cierto el cómo una simple situación te puede impedir llegar a la autorealización, afectando tus facultades mentales.
Si yo pudiera hacer una pirámide con mis propias necesidades sería ésta:
Ser una superestrella
El eterno amor de mi vida
Mis amigos, mi familia, mi mundo en general
Vivir en un país tranquilo con familia piola
Comer, dormir, fumar, beber, ir a dónde debo ir
Bastante simplona, siempre lo he sido, creo que las cosas no cambiarán... pero es mi mundo y elijo cómo vivir las cosas.
Cuando estamos tristes, siempre hay un algo que nos puede volver a ser felices, extraño. Cómo sea, esto se hace cada vez más resistente con el paso del tiempo, cuál bacteria con antibiótico... tristeza, angustia, frustración y depresión; deberían ser erradicadas de las mentes enfermas pues son más contagiosas que el ébola.
Es en este momento que abrimos nuestra mente y nuestro cuerpo a esas preguntas intrigantes que en más de alguna ocasión nos hará sentir como perro callejero (no sea ingenuo/ a, que a mayor felicidad, mayor es la tristeza consecuente). Créanme que en esos casos lo único que quiero es tomar mi antidepresivo de glucosa, una pequeña pastillita que me recetará el médico y que no será más que azúcar en versión comprimido... o mejor, tomemos agüita de alguna hierbita mágica que cura el mal de amores, depresión, infección urinaria y hasta el mal del ojo. Quiero creer en eso, quiero creer en el amor eterno, quiero creer en la felicidad que me otorga un cigarrillo, quiero creer que todo es un sueño... pero para desgracia de muchos, sólo vivimos bajo el "efecto placebo".