Quisiera disculparme,
sé que no es mi hora,
pero me debo marchar...
no hay para que llorar,
sabíamos que esto era algo recurrente.
No hay tiempo para despedidas,
esa es la verdad,
pero también siempre supiste,
que este momento debía llegar,
te pido que me perdones una vez más.
Y es que nunca te quise hacer sufrir,
aún cuando tus espectativas no cumplí,
siempre estuve para ti,
te di lo mejor de mi
y a pesar de eso,
me terminé por consumir.
Sé que en estos momentos
las lásgrimas son lo de menos,
pero nunca fue mi intención,
vuelvo a recalcar, hacerte sentir mal.
Entiendo que mi vida entera fue una equivocación,
pero si lo hubiese podido evitar,
hubiese sido lo mejor para las dos...
Ya me viste en estas condiciones,
mi último error fatal,
te pido que me perdones,
por siempre mamá.