Tal como llegase un tímido día de diciembre, retorné aún más tímidamente un día de enero dos años después.
Recuerdo todas esas ilusiones que dejase marcadas a lo largo y ancho de ese puerto, las promesas infantiles que pudieron haberse cumplido.
Pero me fui, me fui a donde me correspondía, pero no donde debía para sólo dejar en prenda mi corazón a alguien que me mantuviese en la cuerda floja por infinidad de días.
El día en que me vi envuelta de una agobiante angustia, supe que te amaba y me decidí aún más a volver por sobre todo, retornar a esos brazos.
Curtí mi cuerpo en aquellos que nunca aprecié ni me apreciaron; llegar de vuelta sin tanta inocencia sería menos duro y más provechoso.
Evitar volver a ti, mientras que los meses se apoderaban de mis sentimientos fue el peligro más tóxico al que me sometiera y el evitar caer en trampa ajena, un gran desafío, de veras.
Llegó el momento, pensé en cierto personaje durante todo el proceso, no dejé de pensar en él ni un segundo.
¿Qué se debe hacer cuando estás entre la espada y la pared?
Un año más podría esperar, seguía el juego por mi estúpido ser y ese sentimiento que se hacía evidente: amar a alguien que no está contigo.
Sin pensarlo, ya cada uno había seguido su propio camino, sólo que no seguía el mío si no podía estar él allí.
Nada hacía especial las cosas que pasaban y todo era lo suficientemente repulsivo como para desligarse.
Entre nervios y promesas volvía con cierta ilusión... la inocencia seguía presente, esperando que todo aquello que alguna vez dijéramos fuesen expectativas que se realizarían a lo largo de ese tiempo.
Ciertamente verlo fue todo un hito, no esperaba que en una ciudad tan grande y ante un hecho tan cotidiano dos caminos se volvieran a cruzar nuevamente, pero fue desconcertante... hubiese esperado un saludo insípido, una seña sin emoción, pero no esa evasiva, fue como una cachetada en la cara.
Olvidarlo es como sacar un millón de espinas clavadas, de a poco he ido sacándolas, pero no dejo de sangrar...
Han pasado más de dos años y todavía no es posible olvidar.