sábado, 21 de febrero de 2009


A veces quisiera tener toda una vida para poder expresarte las mil y un locuras que pasan por mi cabeza. No intento hacerte perder tu valioso tiempo, solo respira, tómate ese tiempo por mí; es todo lo que pido antes de un último adiós.
Y es que no quiero que salgas jamás de mi vida, preferiría no volverte a ver a la cara si es el único modo de evitar esa patética despedida. Qué grandes contradicciones, qué ridículos pensamientos pasan y pasarán por mi ser antes que los sepas... antes que siquiera pienses en lo que estoy viviendo.
Todavía te estoy esperando en ese estereotipado lugar que siquiera un segundo nos perteneció; pero no llegas... dudo que llegues ya que nadie te aviso que llegaría. Tampoco tuviste la delicadeza de preguntar si ese día pretendía volver. Burdas e ingenuas ilusiones.
Retiro mis dichos de esa tipíca no relación prefabricada; mudo mis presencias de esos inexistentes recuerdos. Tengo algo mejor que ofrecer: ya me he comprado una vida.

lunes, 16 de febrero de 2009

Suspiros


Con cada suspiro se esconde una palabra no emitida, un sentimiento recelosamente guardado, una declaración nunca dicha. Eso es lo que nos ocurre precisamente, preferimos durante tantas situaciones callar antes que sentirnos vulnerable en esa presencia.
Y es que con cada despreciable adiós se ven pisoteados miles te necesito, eres muy importante, asi como tantas otras. Sé que esos suspiros son impedimentos meramente personales, pero se vuelven ajenos cuando cada distinta persona se dignó a mirar nuestros ojos y aún sabiendo lo que pasaba tomó el mismo fácil camino nuestro: reprimir tras un suspiro aquella duda que dejaba de ser duda con la demostración de los hechos.
Cada uno siempre termina decidiendo por bien propio y sufre el doble porque como algo propio del instinto humano ( o más bien dicho, algo propio de la imbesilidad humana) es ponerse en la encrucijada: "¡quizás todo sería tan distinto si hubiera dicho lo que no dije!". Esa latente semi culpa nos acompaña durante mucho tiempo (en especial si te importó ese otro), pero para librarnos de ella acudimos a otro gran error: tratamos de encontrar a alguien con quien podamos tener una relación sentimental y hasta somos capaces de mentirnos a nosotros mismos sólo para tratar de olvidar aquella siempre latente semi culpa. Todo resulta bien, canalizamos aquellas emociones que fuimos capaces de expresar, nos sentimos realizados, algunos enamorados y hasta perdemos la cabeza pues creemos que esa otra persona es tan diferente y única que el antiguo amor no se le puede comparar. Idelaizamos tanto a esta nueva persona que encontramos en ella hasta cualidades inexistentes; practicamente todo en esta nueva persona es perfecto y esos pequeños defectos son tan sutiles que podríamos modificarlos sólo por el hecho que "nos ama".
El tiempo pasa y los problemas típicos de la convivencia, el desplome de la ilusión o simplemente los defectos empiezan a aflorar. Es en este mismo instante en que entre angustia y dolor, llanto para algunos, rabia o confusión nuestra semi culpa aflora nuevamente. ¿Por qué será que cuando un amor es en vano lo primero que se viene a la mente es aquel amor nunca concretado? Es por una razón, esa persona caló hondo y necesitamos desahogarnos siquiera para quitarnos ese peso de encima.
Luego de mucho analizar las multiples encrucijadas, de ponernos en más de mil y un escenarios la semi culpa se convierte en un objetivo crucial, una decisión que marca la diferencia entre el todo o nada. Decidimos arriesgarnos por el todo, y aunque tenemos en cuenta que el tiempo no ha sido poco; tenemos más cartas a nuestro favor: nada qué perder. Buscamos la situación más apropiada y lanzamos aquel palabrerío que un tiempo atrás no era más que una gran mezcolanza de conectores mal utilizados, adjetivos calificativos sumamente exagerados y que ya hemos organizado de modo tal que nuestro antiguo posible amor no se espante ni descoloque ante nuestras palabras. Sólo queremos dar a conocer aquellos que tanto tiempo ha tomado en salir de nuestro ser para ser entregado de una vez por todas a quién le corresponde.
Es así como después de una extraña conversación algo extraño ocurre: generalmente todo hubiese funcionado si las cosas se hubiesen dicho a tiempo, pues esa otra persona sentía lo mismo. Quizás la frustración recorra por nuestro cuerpo un par de minutos, horas o incluso días; pero después de un último suspiro abriremos nuestros ojos, podremos mirar al pasado y veremos que por suerte, nos quitamos de la espalda un asunto pendiente.

domingo, 15 de febrero de 2009

Aclarando temas pendientes


Hay ocaciones en la vida en las que piensas que las cosas son en vano, que tus esfuerzos nunca se valoran del modo que tú esperas, etc.
Algo muy similar me sucedió a mí, tú sabes lo que digo, nunca decidí acercarme demadiado o demostrar mi debilidad ante ti; tan poco tiempo tuvimos de nuestro lado. Aún así quise saber la verdad, quería saber si tú me apreciabas o si no era más que otra simple jugarreta del destino.
Ví tus señales, aquella dulce canción en forma de mensaje, cada pregunta sin sentido que volvías días de entretención o cuando simplemente recordabas algo considerado por mí especial.
Pasaron los meses, nos alejamos mutuamente, siempre fue lo mejor para los dos, siempre quisimos hacer de nuestras vidas algo más productivo que una luz inexistente de un algo no concretado. Ninguno de los dos sabía qué ocurría dentro de esas cabecitas nuestras, aunque al parecer eran problemáticas muy similares.
Un triste día comercial te ha vuelto a traer a mi vida, con tristes notas de melancolía y un insulso sabor a conformismo muy propio de nuestra sociedad. Simplemente te excusaste tras ese día para responder a una interrogante que preferí guardar en lo más profundo de mi ser: ¡cuánto me sorprendió que todo fuera como yo esperaba!. Pero todo ya era tarde para un futuro, tantos sentimientos reprimidos en el tiempo y pensamientos no compartidos. Preferimos guardar una bella ilusión que un amorgo recuerdo.
Y es que pagaría un millón de dólares por verte feliz (¿no crees que debo valorarte demasiado como para ser capaz de gastar dinero que no tengo?), sé que serás un hombre realizado, aunque tú lo dudes.
A pesar de todo, de la frustrante encrucijada en la que me dejaste en más de una ocación, creo que este fue el momento propicio para darme cuenta que no quiero que salgas de mi vida. Tenemos planes diferentes y nada compromisorio entre nosotros, eso es lo que me agrada, por eso no quiero perder tu contacto; sé que cada uno será feliz con el destino escogido, al fin y al cabo somos lo suficientemente inteligentes, ¿no?

jueves, 12 de febrero de 2009

Dedicado a alguien quien nunca pensé que dedicaría algo


Un día alguien me dijo que el amor siempre está más cerca de lo que parece, la mayoría de las veces ni siquiera hay que dar vuelta a la esquina para encontrarlo, sólo basta sacarse la venda de los ojos para hacer evidente que siempre tuviste a quien necesitaste frente a tus ojos.
Y eso es lo que cada día me reafirmo más, ya no importa la correspondencia, ya no importa si buscas a alguien o me buscas a mí; pero lo obvio se ha puesto ante la mesa: sólo faltan las decisiones.
Quisiera decirte que estoy allí, pero tu opinión me importa tanto ya que no sé si lo correcto sea poder hablar sobre el tema... creeme que prefiero estar a tu lado una eternidad en el mismo plano de siempre que perder a un amigo y arrepentirme eternamente. Porque soy conciente, porque prefiero tu felicidad como sea que sea, porque no te dejaré nunca solo y porque obviamente prefiero suspirar un millón de veces que gritarte siquiera una vez.
Y claramente no puedo obviar el hecho que me vuelves cada día más tontita, que aunque contigo nunca voy a quedar mal, siento que cometo el doble de estupideces que en un día común y corriente. Aunque no creas que esto es algo que no me hace sentir mal, sólo aumenta mi cantidad de alegrías y desfachateces en el diario vivir.
No quisiera que la vida continuara tan gris como solemos verlo las personas al ir creciendo, quisiera que aquellos colores que encontramos al fin y al cabo los tuvieramos más presentes todavía, aunque creo que tal vez la vida no es tan triste cuando hablamos siquiera de ocio.
Mis ideas se entremezclan y me vuelvo cada vez mas incoherente, dudo que suspirar ayude mucho, así que me marcho hasta la pista siguiente o hasta que te vuelva a ver (tal vez pronto, tal vez no ).

Cada palabra que sale de tu boca
cada paso inevitable me revoca;
sin pensar en que nos perdemos
sin pensar en si nos queremos.
Evitamos sentirnos queridos,
evitamos sentirnos heridos.
Y volvemos a caer en rutinas y estereotipos
nos volvemos nuestros enemigos
tarde o temprano tendremos que volar
pero si es posible mañana, que asi sea.
Vemos nuestras caras cada deprimente amanecer
mientras una falsa sonrisa nos nace del rostro
no es mera casualidad:
cordialidad predispuesta.
Bajo por una oscura superficialidad
y me vuelvo cinica al decirte cada dia
que no hay en mi ser que te detesta.
Pero todo sea por esa necesidad de amor,
todo sea por seguir siendo dos.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Detráss de ese escudo que escondemos ante la sociedad se encuentran personas dispuestas a dejar atrás.
Personas que aman sin importar circunstancia, tiempo ni ocación. Sólo les interesa escuchar al corazón y olvidar la discordia.
Sintiendo que no existe el pasado, que no hay un presente real y que lo ficticio del futuro algo bueno les traerá.
Cuando las luces caen y el calor empieza a surgir, existen personas que se conforman con verse sin pedir. Personas que pueden hablar sin siquiera emitir sonido, sensaciones inexplicables que no recurren al tacto.
Vuelve la gran bola de fuego a su lugar y las personas solo sus ojos pueden abrir ya. Satisfacción inexplicable que sólo una risa puede provocar. Porque el día ha comenzado y se insertan en la sociedad esas personas que están dispuestas a amar.
Pasan las horas, disminuye la disposición y aumenta la tensión. Si los días fueran disponibles, ellos sólo sabrían disfrutar de la compañía de esa persona que aman.
Así la disponibilidad se pone a su disposición, cada uno con una vida que no se puede compensar, dos solitarios entes que aún así se aman. Llenan de vitalidad un vacío que nunca creyeron se podría llenar.
Detrás de ese escudo que llamamos sociedad, se esconden amantes que sólo quisieran demostrar, que importa más el sentimiento que un estereotipo prefijado de antemano.
Detrás de ese escudo podemós decidir, si amamos sin importar, o si nos escudamos para evitar sentirnos amados y poder amar.