Día tras día descubrimos cosas y nos sentimos especiales, eufóricos, con un sentimiento de goce; lo que no queremos aceptar es que eso que creímos haber descubierto, es sólo el redescubirmiento de un algo que ha sido redescubierto por miles de personas más.
Amamos con intensidad o serenidad, pero amamos, es inherente a nosotros aunque no lo queramos sólo por el hecho de que somos humanos. Buscamos ser correspondidos porque el amor no necesariamente tiene que ser amor romántico; es en ese momento que nos damos cuenta que amamos más a quien nos ignora y somos amados por quien más ignoramos.
Muchos buscan darle un verdadero sentido a su vida, hacen mil cosas, escriben mil cosas; tratan de dejar huella a costa de todo. Lo cierto es que uno descubre el sentido de la vida, cuando está en su lecho de muerte.
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