jueves, 20 de octubre de 2011

Historia de lo que fue

Quería que confiara en él,
que todas las palabras dichas
se hicieran realidad
pero parecían no llegar a ser.

El tiempo pasaba y sólo se dedicaba a esperar
el día en que las cosas cambiaran
y que iban a mejorar
pero el tiempo pasaba, ya nada cambiaba.

Seguía con la sonrisa gigante pensando
en que ella cambiaría esas molestas costumbres,
que los solía alejar con discusiones,
que poco a poco su relación iba derrumbando.

Por más que las amistades creían en esa perfección,
en su interior lloraba el niño enamorado,
pero como buen hombre no lo demostró,
seguía con su corazón cada vez más destrozado.

Ese hombre bueno, lleno de vida y sonrisas,
ese ser bizarro que algunas deseaban,
ese chico que seguía luchando por la vida,
de a poco se estaba apagando.

La amaba de corazón, con cada célula de su ser,
pero ella demostraba cosas tan confusas
que sus sentimientos eran difíciles de creer,
no sabías si era incomprensión o era una ilusa.

Ella no era mala persona,
por eso es que él se había enamorado
por eso es que se desvivía
por eso es que se había desgastado.

Siempre le dijeron que nadie merecía todo de él,
pero esa ilusión fue tan grande que nada parecía importar,
seguía entregando hasta trozos de su piel,
a ella no le interesaba, no sabía ni lo que quería.

Buscaba claridad, amor, comprensión,
ella era aún una niña que no diferenciaba las cosas del amor,
él quería llevar una verdadera duradera relación,
a ella parecían no importarle los temas del corazón.

Él era grave ante sus ojos, un sanguíneo hombre enamorado,
ella no le tomaba el peso a las cosas, ante los ojos de él,
él la quería llevar a un mundo cercano a la perfección,
ella quería vivir la vida, sin una atadura mayor.

Con el dolor de su alma él la dejó partir,
ella aunque irse, no sabía que él rompería el lazo;
el tiempo los miró sin retorno ni venir,
pero de ese amor siempre quedaría un pedazo.

En su vientre algo estaba pasando,
no sabía que era,
luego sería madre
de un hombre que poco quisiera.

Prefirió callar antes que tener a ese hombre a su lado,
quería no tener que volver a encontrarlo,
tampoco iba a tenerlo como recordatorio...
así que prefirió regalarlo.

miércoles, 19 de octubre de 2011

No sé qué nos está pasando, parecía tan cercano el día en que te prometí que estaríamos juntos por siempre, sin importar lo que viniera, ni lo que tuviéramos que enfrentar y henos aquí; sin poder decir nada, viviendo buenos momentos o los peores, ni siquiera somos capaces de poder terminar una discusión como se debe, porque no soportas mi extrema sinceridad. Parece que fue ayer cuando parecíamos la pareja perfecta sin problemas, esos dos locos enamorados que siempre sonreían ante el actuar, podíamos estar días juntos, nada nos separaba... Parecíamos invencibles.
Henos aquí, sin saber hacia donde vamos, sin tener un rumbo definido; henos aquí cada día más lejos, cada día con menos confianza, cada día más cerca de un inminente final; henos aquí, a kilómetros de distancia, sin saber qué hacer y sin saber cómo llegar a algo mejor.
Cada día te amo más, de una manera desconocida y que desearía, no aumentara para que no nos hiciéramos daño. Pero insisto, el amor es más fuerte, por eso nunca hemos bajado los brazos, porque nos amamos, porque queremos que las cosas sean diferentes, nuestros caracteres son incompatibles, como sea que los veas, han superado muchos obstáculos. No te niego que seas joven, que por lo mismo evites en lo posible cualquier situación de alto compromiso si es posible postergarlo; que no quieras involucrarte en situaciones de alta madurez... Sin embargo, en este momento lo requerimos, no necesitamos enojos, necesitamos ser fuerte y honestos con el otro.
Si fuera por mí y quisiera ser cobarde, te dejaría, me buscaría alguien con quién pasar mis penas y se acabó; si no lo hago es porque soy fuerte y entre nosotros hay algo que vale aún más la pena.
Si algún día quieres dejarme estás en tu derecho, sólo te pido respeto y que no seas mi amigo, no quiero ser tu amiga como lo puede ser tu ex, porque... ¿cómo decirte amigo si alguna vez te dije amor?

jueves, 13 de octubre de 2011

Carta

No sé de dónde saliste o por qué entraste en mi vida, creí por bastante tiempo que éramos el uno para el otro, que nada más nos bastaba y que la fuerza de voluntad era suficiente para que nuestro amor prosperara. De a poco me fui desilusionando, sin saber qué querías, sin poder darte lo que merecías, sin creer cómo actuabas. Al parecer todo lo que me dijiste una vez es cierto, no sabes cómo enfrentar una relación, yo sí, pero una relación es de dos, si uno de los dos no sigue el camino los dos se alejan. He puesto mi vida entera en juego por esto, creyendo que no podía existir alguien mejor que tú, que me llenara más, que me hiciera en definitiva más feliz; me equivoqué, nuestras prioridades son distintas y no estoy en tu escala de prioridades al nivel del que tú estás en la mía.
No te culpo, eres joven, nadie te pone límites para crecer, creer, madurar, asentarte, nada; pero tus palabras (nacidas de no sé qué sentimiento) me hicieron aterrizar después de años, nuevamente vuelvo a ser de a poco la joven fría y calculadora que si bien no le hace daño al resto, sólo le importa ella misma. Me hubiese gustado que esto hubiese sido mejor, pero a diferencia de lo que dicen The Beatles, no todo lo que necesitas es amor.
Si pudiera volver a darte este tiempo que te he dado, te lo volvería a dar, contigo he aprendido a amar de verdad, en su máxima expresión y si te he hecho daño te pido perdón; de igual manera te pido que hagas un mea culpa, veas cuales son tus errores y no los cometas a futuro. Te sigo amando, no creas que esto es una despedida, mi intención no es molestarte o hacerte sufrir, pues también estoy enamorada, totalmente enamorada de ti.

sábado, 1 de octubre de 2011

Realidades básicas

Es extraña la vida, el mundo y las cosas en general.
Día tras día descubrimos cosas y nos sentimos especiales, eufóricos, con un sentimiento de goce; lo que no queremos aceptar es que eso que creímos haber descubierto, es sólo el redescubirmiento de un algo que ha sido redescubierto por miles de personas más.
Amamos con intensidad o serenidad, pero amamos, es inherente a nosotros aunque no lo queramos sólo por el hecho de que somos humanos. Buscamos ser correspondidos porque el amor no necesariamente tiene que ser amor romántico; es en ese momento que nos damos cuenta que amamos más a quien nos ignora y somos amados por quien más ignoramos.
Muchos buscan darle un verdadero sentido a su vida, hacen mil cosas, escriben mil cosas; tratan de dejar huella a costa de todo. Lo cierto es que uno descubre el sentido de la vida, cuando está en su lecho de muerte.