Hoy desperté con un algo entre medio del pecho, no sabía bien qué era, no quise averiguar; pero sabia que la tristeza se había ido, que todo volvía a la normalidad. Y es que anoche como en una madrugada cualquiera mi mundo se estremeció, me das falsas esperanzas o señales confusas. ¡Quiero un poco de tranquilidad y de claridad en este mundo lleno de complejidades! ¿Por qué actúas tan similar a mí? Me confundes, me enfureces; quiero comprenderte y saber cómo actuar ante ti, pero no hayo explicaciones, no encuentro el modo de llegar sin parecer lo que no soy.
No sé si será bueno alejarme, no sé si será bueno acercarme; sólo sé que quiero conocerte en un contexto mucho más agradable. Nadie me pidió permitirte esa confianza, te la dí y no quiero que de mi lado te vayas (no pienses que es un recurso barato, no soy una necesitada).
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