lunes, 18 de mayo de 2009

Estoy sumida en un mundo de promesas;
nadie me engaña,
me he tomado las atribuciones
para engañarme propiamente...
Porque nadie me ha pedido, ni prometido.
Engaño a mi vida, me prometo sin prometer...
leo escritos inexistentes.
Y es que nadie me quiso dar un mundo de rosa color...
lo dí por cumplido, se lo robé al amor.
Y es que nadie que quise siquiera
me dijo que debía esperar,
la culpa ya no es mía...
es de los demás.
Miro sus ojos y veo lo mismo que en mi mirar,
me engaño, me engaño, me engaño
y me vuelvo a engañar.
¿Acaso hay que sufrir más de una caida?
¿Acaso más de una persona puede estar en contra mía?
Hay que procurar abir los ojos al mundo,
ver que cada cual está en su lugar,
que vivir inocentemente...
solo heridas provocará
(ya no quedan espacios en mis brazos... entonces, ¿en donde más?)

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