Ufff, cómo pasa el tiempo
cada día me he puesto más triste
y cada vez me importas menos.
La verdad es que me siento un poco tonta,
ilusa en realidad,
porque aún creo en el amor perfecto
y en que tú me lo podías dar.
Confié ciegamente en que me querías con honestidad,
pero me di cuenta lamentablemente
que en tu ser el cuerpo mandaba.
Y es que como me han dicho,
un beso es la primera señal...
desde un comienzo me demostraste
que no buscabas inocencia.
Tal vez si me pidieras otra oportunidad te la daría
aún sabiendo lo que esperas de mí,
porque la verdad, me encariñé contigo
y con nuestra estúpida rutina.
Me alegro no haberte vuelto a ver,
me alegra que no te mofes en mi cara,
sigo estando triste,
porque siento que algo nos hizo falta.
No creas que acudí a ti por lástima
(aunque de cierto modo es verdad)
al final aún te quiero,
aunque no hiciste prácticamente nada.
Quién lo diría,
ahora ni siquiera puedo pasear tranquila por Valdivia,
te apoderaste de mis recuerdos
(y de mi vida además)
que triste que durara tan poco
y que trascendiera aún menos.
Hoy en noviembre puedo decir
después de 4 años,
que me he vuelto a arrepentir,
me arrepiento de haberte conocido
y de haberte entregado parte de mí,
te llevas parte de mis ilusiones.
Lo buenos es que al fin
no te pudiste llevar,
aquello que tanto quisiste y anhelabas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario