domingo, 12 de diciembre de 2010

Cuatro estaciones


Encerrada en un caparazón,
una cierta frialdad se vuelve repentina
ya no pienso con el corazón
pienso con una parte bastante enferma.
Ya no hay pasos que se puedan dar
los pasos en falso son mi mayor curiosidad
metas que aún son imposibles de alcanzar
y que no son posibles debido a su maldad.
Hay una pequeña gota de deseo dentro de la inmoralidad
te veo y un asqueo es lo mínimo que se puede describir
tengo admitir que tengo una gran debilidad
y que estoy segura, nadie más la puede sentir.
Manos deseosas de sentir aquello que sólo vio
una mente enferma que no se conforma con lo que tiene
pero que por saber lo afortunada que es no se permitió
dejar de lado aquello que le abrió las puertas siempre.
Retrógrada, si existe disposición ella no dudará
simplemente caerá como siempre lo ha hecho desde los diez y siete
volverá a dejar de lado las cosas que son de importancia
y lo sabrán aquellos que lo han vivido, que lo sienten.

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