Hasta hace poco sólo pensaba en lo triste que se sentía estar sola, encerrada como un Cenicienta y haciendo el aseo, el almuerzo, aseo, once... computador, tele... Una vida sin mayor sentido porque no estaba él. Porque es verdad, duele de corazón no poder estar con esa persona especial... pero su olor y esta fecha en especial me hacen ver las cosas desde otra perspectiva. Si bien es un mes desde que le viera por última vez, que pudiera sentir lo que es tenerle entre mis brazos... Hoy se cumplen dos meses de vida que sólo ese pequeño pedazo de cielo llamado César pudo lograr extender.
Muchos no van a comprender el por qué digo estas cosas, pero les aseguro que no son relevantes, lo único que les debe quedar en claro es que siempre hay un lado positivo en todo momento, mis dos caras de la moneda son el mes de ausencia y los dos meses de vida. No hay que ser un genio para tener en cuenta qué es lo que pesa más. Siempre le estaré agradecida por todo lo que ha hecho por mí, por cambiar esta mentalidad que solía retorcerse y en algunos escritos es evidente esas pequeñas huellas que aún quedan (aunque lo admito, estoy 200% más cuerda).
Soy feliz con esta vida mundana sin mayores lujos, pero con grandes responsabilidades, preocupaciones y pocas libertades; se ve irónico pero es la verdad, y sólo soy feliz porque puedo sentir el amor de quienes me rodean y el todo que me proporciona el amor de mi vida.
*Feliz 27 de diciembre mi vida
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