Lo lamento. Por enésima vez no tengo algo para regalarte, es otro mes en el que sólo te puedo dar mis manos vacías y un corazón puro que te ama. Siento que no pueda ser más perfecta, que no tenga mucho sabor para darle a tu vida y que este complejo ser tenga que ser tan complejo.
Hay veces en que quisiera darte toda la tranquilidad que mereces, llevarme todos tus problemas, entregarte tiempo, parte de mi memoria y de paso dejarte una vida aún más llevadera. Lamentablemente no puedo.
Pero aquí estoy, día a día al lado tuyo; contemplando tu cara, aceptando tus caricias, compartiendo besos, viviendo lo nuestro. Aquí estoy ofreciéndote mi amor verdadero, ese que está lleno de entereza, ternura, comprensión, algo de sabiduría, fortaleza, alegría e ilusión. Lo pongo ante ti desde hoy y para siempre, para que dispongas de él cuando quieras; porque esta señorita así lo desea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario