domingo, 28 de diciembre de 2008



Pasan días... eternos días, y yo sigo intentando la forma de encontrarte siquiera en mi mente. Pero no te encuentro, tu recuerdo es tan lejano ya, que sólo podré
recordar tu rostro si veo una fotografía tuya. Bastante penoso, pero ¿qué más puedo pedir si ya va un año sin que intentes recuperarme? Porque realmente quisiera que recuperáramos aquello casi inexistente entre ambos.
Esas sensaciones efímeras y tan infantiles que hasta nos parecían románticas, tan bellas que hasta llorar hubiese parecido bello, pero tan realistas que no nos permitió vivir lo nuestro. Esa es la triste realidad que nos tocó vivir y creeme que no me arrepiento en lo absoluto de lo entregado (aunque poco, menos apego) pues fuiste alguien importante en mi vida y ahora eres alguien especial para mí.
Lo único que quisera es volver a saber de ti, sentir tu respiración diferente y volver a perderme en esa mirada que sólo me hipnotizaba por ser tuya: el único recurso útil que fuiste capaz de utilizar conmigo necesario para no traspasar ese pequeño límite que nunca nos limitó a sentirnos felices.
Verdad que quiero volver a verte, verdad que traspasaste cada uno de mis sentidos y me llevaste a un mundo tan cotidiano que me parecía hermoso; sólo eso te pido, volver a verte una última vez, que me digas tus planes y dejarte libre, porque aunque estás libre siempre ato tu recuerdo a una parte de mi corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario